Mesa redonda moderada por el periodista Ignacio Camacho con la participación del secretario de Estado para la Memoria Democrática, Fernando Martínez, y los exalcaldes de Madrid Alberto Ruiz-Gallardón y Manuela Carmena.
En una mesa redonda moderada por Ignacio Camacho, el secretario de Estado para la Memoria Democrática, Fernando Martínez, y los exalcaldes de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón y Manuela Carmena, discutieron la posibilidad de construir una memoria compartida sobre la Guerra Civil española. Carmena destacó la dificultad de lograr un relato común sin que las interpretaciones individuales de la historia sean renunciadas. Relató una anécdota sobre la resistencia de algunos sectores a aceptar el cambio de nombres de calles vinculados a la guerra, lo que evidencia la falta de acuerdo. Martínez apuntó que la Ley de Memoria Democrática busca poner a las víctimas en el centro de las políticas públicas y fomentar la reconciliación. Por su parte, Ruiz-Gallardón enfatizó que el uso de la memoria histórica para fines políticos puede obstaculizar la construcción de un relato compartido, subrayando la importancia de un enfoque basado en la verdad y el entendimiento mutuo.
Transcripciones
Antes de hablar de tumbas y de víctimas, yo les quiero preguntar una cosa muy simple a los tres. ¿Es posible en España una memoria compartida sin que nadie tenga que renunciar a su propia interpretación de la historia? Señora Carmena, por ejemplo. Bueno, es difícil, es necesario, hay que conseguirlo.
Yo creo que este país no será capaz de haber de verdad superado la gran herida de la guerra civil. Hasta tanto no sea capaz de establecer un relato común. Yo no creo que estemos muy lejos. Lo que pasa es que a veces hay actitudes que nos hacen sentirnos preocupados.
Yo voy a aprovechar y voy a contar una pequeña anécdota que yo creo que es indicativa de esto. Cuando yo era alcaldesa de Madrid, en una reunión, yo creo que era una inauguración de la fiesta del arco, en donde había muchas personas. Y me acuerdo una señora que, yo diría con un aspecto de estar ubicada en una clase social alta, sin duda, se me acercó y me reprochó que desde el Ayuntamiento de Madrid estuviéramos teniendo una política de cambiar los nombres de las calles de aquellas personas que habían participado de una manera activa en la guerra civil Y a la vez de apoyar el que se hicieran más investigaciones respecto a los lugares donde podían estar los restos de las personas que habían sido asesinadas en un momento u otro con ocasión del mundo franquista.
Claro, yo le expliqué, digo, bueno, es que tenemos una ley, es una ley que nos obliga precisamente a superar esa división para intentar hacer ese relato común. Entonces, aquella señora me dijo, no estoy de acuerdo, la guerra civil la ganamos nosotros y por tanto nosotros somos los vencedores.
Claro, en la medida en la que esto que os cuento no es de hace mucho tiempo, probablemente era el 2017 o el 2018. Eso quiere decir que aún no hemos sido capaces de superar esa incapacidad de hacer un relato común. Señor secretario de Estado. Vamos a ver. Yo creo que es posible llegar a un acuerdo siempre que pongamos unas premisas.
premisas en las que nos podamos poner de acuerdo y eso lo intentamos cuando estuvimos elaborando la ley de memoria democrática yo tuve la oportunidad de sentarme con todos los partidos políticos para discutir con ellos la ley de memoria democrática me senté prácticamente con los grupos de la izquierda y me senté con el Partido Popular les planteé cuáles eran los ejes fundamentales en torno a los cuales giraría la ley de memoria democrática, marcados especialmente por las directrices de Naciones Unidas, en torno a los grandes principios de derecho internacional humanitario, verdad, justicia, reparación y crear las condiciones para que los hechos traumáticos del pasado no volvieran a repetirse.
Les estuve contando prácticamente una hora, una hora y media a todos absolutamente la ley, los ejes fundamentales. Uno me decía, pues sí, habría que modificar, tal. Y llegamos al Partido Popular. Al Partido Popular tuve dos interlocutores, estuvimos hablando mucho tiempo, les conté la ley, les conté la base y les pregunté qué os parece.
Tenemos gran interés en llegar a un acuerdo porque es necesario. Y me dijeron, está muy bien estructurada la ley, está en el marco del derecho internacional humanitario, pero nosotros ya tenemos decidido que cuando gobernemos la vamos a derogar.
Digo, ¿y eso quién lo dice? Dice eso, lo dice nuestro jefe. Su jefe en ese momento era casado, que no se había leído la ley, no se habían leído la ley y ya de antemano empezaban a ponerse en contra de la misma. Lo hemos intentado. La ley, yo creo que por eso una de las premisas básicas para tratar de buscar un acuerdo está en torno al tratamiento de las víctimas.
Ponernos de acuerdo. Esta ley de memoria democrática pone el centro de las políticas públicas en las víctimas. Y de hecho cuando habla, habla de todas las víctimas. Y cuando el día 31 de octubre nos reunimos con el presidente del gobierno entregando las declaraciones de reparación y reconocimiento No solamente hay víctimas de la izquierda, sino junto a Federico García Lorca está Joaquín Amigo, que fue despeñado por los anarquistas en el Tajo de Ronda.
Junto a las doce rosas o las doce costureras de Wittner está el obispo Diego Ventaja de Almería, junto a un sacerdote que fue fusilado y que por parte de los republicanos hay otro fusilado en Hernani.
Es decir, buscando elementos que nos pudieran hacer posible esta cuestión. Yo creo que si avanzamos en que todas las víctimas de la guerra y de la dictadura son iguales, evidentemente tendremos un paso bastante avanzado para hacer esa historia compartida, porque en última instancia tendremos que buscar elementos, no de confrontación, sino de elementos que nos puedan unir.
Y es muy significativo y es triste. Un siglo antes de la guerra de España, 36-39, hubo otra guerra civil tan cruenta como la de 36-39, que fue la primera guerra carlista. Allí terminó todo con el llamado Abrazo de Vergara. ¿Qué consistía el Abrazo de Vergara? Que los militares carlistas mantenían la misma graduación en el ejército liberal.
Los empleados carlistas mantenían el mismo trabajo en la administración liberal. tristemente un siglo después no ocurre eso después de la tragedia de la guerra sino que viene, como antes comentaba la victoria, la represión bueno, pues tenemos que hacer posible, yo de luego como secretario de Estado del gobierno de España, no renuncio a tratar de ponernos de acuerdo y yo creo que el tratamiento de las víctimas como es el elemento clave y fundamental de la ley, puede ser uno de los elementos para avanzar.
Alberto. A ver, primero buenas tardes a todos. Agradecer poder estar aquí y agradecer muy especialmente poder estar con estos compañeros de mesa, de quienes voy a discrepar, pero a quienes respeto y admiro absolutamente y por la moderación del maestro Camacho.
Yo estoy de acuerdo con lo que dice el secretario de Estado porque lo que dice el secretario Estado, a mi juicio, no es lo que dice la ley de memoria histórica. Por eso estoy de acuerdo. Y me voy a explicar. A la pregunta de Ignacio Camacho, ¿es posible?
¿Podemos tener un relato compartido? Si miramos hacia atrás, sí. Si miramos hacia atrás, por supuesto que podemos construirlo. Si nos dejamos guiar por los historiadores como la espléndida conferencia que acabamos de escuchar ahora mismo podemos tener un relato compartido. Pero si utilizamos la guerra civil y la memoria histórica no para saber lo que pasó sino para sacar rédito de la situación actual si lo utilizamos como un arma política pensando no en el pasado sino en la próxima confrontación electoral entonces va a ser absolutamente imposible que se alcance esa memoria compartida
Antes de hablar de tumbas y de víctimas, yo les quiero preguntar una cosa muy simple a los tres. ¿Es posible en España una memoria compartida sin que nadie tenga que renunciar a su propia interpretación de la historia? Señora Carmena, por ejemplo. Bueno, es difícil, es necesario, hay que conseguirlo.
Yo creo que este país no será capaz de haber de verdad superado la gran herida de la guerra civil. Hasta tanto no sea capaz de establecer un relato común. Yo no creo que estemos muy lejos. Lo que pasa es que a veces hay actitudes que nos hacen sentirnos preocupados.
Yo voy a aprovechar y voy a contar una pequeña anécdota que yo creo que es indicativa de esto. Cuando yo era alcaldesa de Madrid, en una reunión, yo creo que era una inauguración de la fiesta del arco, en donde había muchas personas. Y me acuerdo una señora que, yo diría con un aspecto de estar ubicada en una clase social alta, sin duda, se me acercó y me reprochó que desde el Ayuntamiento de Madrid estuviéramos teniendo una política de cambiar los nombres de las calles de aquellas personas que habían participado de una manera activa en la guerra civil Y a la vez de apoyar el que se hicieran más investigaciones respecto a los lugares donde podían estar los restos de las personas que habían sido asesinadas en un momento u otro con ocasión del mundo franquista.
Claro, yo le expliqué, digo, bueno, es que tenemos una ley, es una ley que nos obliga precisamente a superar esa división para intentar hacer ese relato común. Entonces, aquella señora me dijo, no estoy de acuerdo, la guerra civil la ganamos nosotros y por tanto nosotros somos los vencedores.
Claro, en la medida en la que esto que os cuento no es de hace mucho tiempo, probablemente era el 2017 o el 2018. Eso quiere decir que aún no hemos sido capaces de superar esa incapacidad de hacer un relato común. Señor secretario de Estado. Vamos a ver. Yo creo que es posible llegar a un acuerdo siempre que pongamos unas premisas.
premisas en las que nos podamos poner de acuerdo y eso lo intentamos cuando estuvimos elaborando la ley de memoria democrática yo tuve la oportunidad de sentarme con todos los partidos políticos para discutir con ellos la ley de memoria democrática me senté prácticamente con los grupos de la izquierda y me senté con el Partido Popular les planteé cuáles eran los ejes fundamentales en torno a los cuales giraría la ley de memoria democrática, marcados especialmente por las directrices de Naciones Unidas, en torno a los grandes principios de derecho internacional humanitario, verdad, justicia, reparación y crear las condiciones para que los hechos traumáticos del pasado no volvieran a repetirse.
Les estuve contando prácticamente una hora, una hora y media a todos absolutamente la ley, los ejes fundamentales. Uno me decía, pues sí, habría que modificar, tal. Y llegamos al Partido Popular. Al Partido Popular tuve dos interlocutores, estuvimos hablando mucho tiempo, les conté la ley, les conté la base y les pregunté qué os parece.
Tenemos gran interés en llegar a un acuerdo porque es necesario. Y me dijeron, está muy bien estructurada la ley, está en el marco del derecho internacional humanitario, pero nosotros ya tenemos decidido que cuando gobernemos la vamos a derogar.
Digo, ¿y eso quién lo dice? Dice eso, lo dice nuestro jefe. Su jefe en ese momento era casado, que no se había leído la ley, no se habían leído la ley y ya de antemano empezaban a ponerse en contra de la misma. Lo hemos intentado. La ley, yo creo que por eso una de las premisas básicas para tratar de buscar un acuerdo está en torno al tratamiento de las víctimas.
Ponernos de acuerdo. Esta ley de memoria democrática pone el centro de las políticas públicas en las víctimas. Y de hecho cuando habla, habla de todas las víctimas. Y cuando el día 31 de octubre nos reunimos con el presidente del gobierno entregando las declaraciones de reparación y reconocimiento No solamente hay víctimas de la izquierda, sino junto a Federico García Lorca está Joaquín Amigo, que fue despeñado por los anarquistas en el Tajo de Ronda.
Junto a las doce rosas o las doce costureras de Wittner está el obispo Diego Ventaja de Almería, junto a un sacerdote que fue fusilado y que por parte de los republicanos hay otro fusilado en Hernani.
Es decir, buscando elementos que nos pudieran hacer posible esta cuestión. Yo creo que si avanzamos en que todas las víctimas de la guerra y de la dictadura son iguales, evidentemente tendremos un paso bastante avanzado para hacer esa historia compartida, porque en última instancia tendremos que buscar elementos, no de confrontación, sino de elementos que nos puedan unir.
Y es muy significativo y es triste. Un siglo antes de la guerra de España, 36-39, hubo otra guerra civil tan cruenta como la de 36-39, que fue la primera guerra carlista. Allí terminó todo con el llamado Abrazo de Vergara. ¿Qué consistía el Abrazo de Vergara? Que los militares carlistas mantenían la misma graduación en el ejército liberal.
Los empleados carlistas mantenían el mismo trabajo en la administración liberal. tristemente un siglo después no ocurre eso después de la tragedia de la guerra sino que viene, como antes comentaba la victoria, la represión bueno, pues tenemos que hacer posible, yo de luego como secretario de Estado del gobierno de España, no renuncio a tratar de ponernos de acuerdo y yo creo que el tratamiento de las víctimas como es el elemento clave y fundamental de la ley, puede ser uno de los elementos para avanzar.
Alberto. A ver, primero buenas tardes a todos. Agradecer poder estar aquí y agradecer muy especialmente poder estar con estos compañeros de mesa, de quienes voy a discrepar, pero a quienes respeto y admiro absolutamente y por la moderación del maestro Camacho.
Yo estoy de acuerdo con lo que dice el secretario de Estado porque lo que dice el secretario Estado, a mi juicio, no es lo que dice la ley de memoria histórica. Por eso estoy de acuerdo. Y me voy a explicar. A la pregunta de Ignacio Camacho, ¿es posible?
¿Podemos tener un relato compartido? Si miramos hacia atrás, sí. Si miramos hacia atrás, por supuesto que podemos construirlo. Si nos dejamos guiar por los historiadores como la espléndida conferencia que acabamos de escuchar ahora mismo podemos tener un relato compartido. Pero si utilizamos la guerra civil y la memoria histórica no para saber lo que pasó sino para sacar rédito de la situación actual si lo utilizamos como un arma política pensando no en el pasado sino en la próxima confrontación electoral entonces va a ser absolutamente imposible que se alcance esa memoria compartida
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