Bildu espera que el decreto de Vivienda que prepara el Gobierno sea "ambicioso"

Declaraciones del portavoz adjunto de EH Bildu en el Congreso, Oskar Matute, que ha acudido a Erandio (Bizkaia), para hablar de los desahucios y de la emergencia habitacional. Al respecto, ha asegurado que espera que el decreto de Vivienda que prepara el Gobierno sea "ambicioso" y "dé respuesta a lo que la gente está clamando en las calles"

Fecha: 28/09/2026
Duración: 00:11:24
Localización: Erandio (Bizkaia)

Resumen generado con IA

El portavoz adjunto de EH Bildu, Oskar Matute, ha denunciado en Erandio el riesgo de desahucios que enfrentan 150 familias debido a las maniobras de un fondo buitre. Matute ha expresado la necesidad de un decreto de vivienda ambicioso que garantice el derecho a una vivienda digna y que prohíba los desahucios sin alternativa habitacional. Además, ha subrayado el impacto negativo en la comunidad de desarraigar a estas familias y ha instado a regular los alquileres de temporada para evitar la especulación. Matute también ha enfatizado que es crucial atender las demandas de los movimientos sociales y que la política debe servir para proteger a los más vulnerables. La situación actual exige una respuesta efectiva que impida que los intereses económicos prevalezcan sobre el bienestar de las personas, y ha llamado a las formaciones políticas a trabajar en conjunto para lograr soluciones que respondan a las necesidades de la ciudadanía.

Transcripciones


Bueno, en primer lugar agradeceros la asistencia hoy. No es casual que estemos aquí, hemos querido venir expresamente aquí a hacer estas declaraciones porque muchas veces se habla de los fondos buitres como una realidad ajena, como un mal que existe en otros lugares pero del que aquí parece que estamos inmunizados y por desgracia en Herandia saben que eso no es así.

Aquí 150 familias corren el riesgo de ser desahuciadas si no aceptan el chantaje mediante un precio abusivo que les quiere poner el fondo buitre que en la actualidad posee la propiedad de estas viviendas.

Por tanto, la primera reflexión es la del apoyo, solidaridad y compromiso activo de Euskal Herria Bildu para que en ningún caso, de ninguna forma, se pueda producir el triunfo del fondo buitre sobre las 150 familias que aquí están luchando por mantener una vivienda digna.

Porque tiene impacto, tiene impacto para ellos y para ellas, y eso es evidente, pero tiene impacto para todo el pueblo. desarraigar a la gente de sus pueblos, obligarla a irse a otros lugares, no es la forma de construir una sociedad normalizada, no es la forma de construir proyectos de vida dignos para todos y todas.

Esa era, por tanto, la primera cuestión que queríamos poner encima de la mesa, la de la solidaridad activa con las 150 familias de Basauri, como la tenemos con todas las gentes que están siendo víctimas de desahucios, porque las hay también en Euskal Herria, hoy mismo en Bilbao, la semana pasada en Gasteiz, en Donostia, como ha comentado Iker, También hay una amenaza real y palpable para cientos de familias en este caso y por tanto tenemos que seguir redoblando esfuerzos para que el derecho a la vivienda se imponga sobre cualquier lógica especulativa, para que quien ha venido a hacer negocio a costa de la dignidad y la vida de la gente no encuentre en las instituciones agentes silentes para que sigan practicando estos desmanes, estas barbaridades, porque estamos hablando de situaciones de angustia vital máxima para mucha gente.

Y esa es la posición que Euskal Herria Bildu ha mantenido siempre, en todo momento, y en lo que nos toca a quienes estamos en Madrid, es la que hemos venido poniendo encima de la mesa siempre, que no podíamos dejar de pasar la oportunidad de regular en favor de los de abajo, que no podíamos dejar de pasar la oportunidad, ahora que el gobierno no está en manos de la derecha extrema o la extrema derecha, de hacer políticas que defiendan a los sectores más vulnerables.

Y eso es lo que se está viendo también desde la Puerta del Sol en Madrid, que ahora está teniendo nuevamente un lugar de epicentro y de foco mediático importante, yo diría que muy considerable.

Lo que se está planteando allí, lo que los sindicatos de inquilinos e inquilinas están planteando son medidas justas, son medidas razonables. Plantear que no se pueda desahuciar a nadie sin alternativa habitacional y en situación de vulnerabilidad no es un privilegio para esa persona. es una lógica humana que cualquier sociedad democrática tiene que tener interiorizada para que no caminemos hacia una barbarie que vaya expulsando a aquellas personas de la periferia que no tienen las capacidades o las posibilidades para tener una posición mejor dentro de esta pirámide que se construye en nuestra sociedad.

Y por eso decimos que junto con la prohibición de los desahucios se tiene que regular los alquileres de temporada, porque también hemos visto, y lo decíamos ya desde el 2022, que la ley de vivienda estaba bien, pero que dejaba demasiadas cosas a la imaginación o a lo que en otros momentos decía la inteligencia financiera, que al final suelen ser los recovecos que se buscan para no cumplir las leyes.

Y los pisos de temporada se han convertido en la vía de escape para que el rentismo se siga imponiendo sobre la necesidad de vida digna de la gente, para que unos pocos sigan haciendo mucho dinero a costa de todos.

Por lo tanto, ahí hay otra cuestión que también tiene que estar encima de la mesa. Y junto a estas dos que he señalado, la prohibición de los desahucios a familias vulnerables y en alternativa habitacional, y los pisos de temporada, tenemos que ser capaces de garantizar también, primero, que las rentas de los alquileres no suben de manera desmedida, Segundo, que quien accede a una vivienda en régimen de alquiler no tiene que vivir con la espalda de Damocles continua de saber si al año siguiente va a poder seguir viviendo ahí o va a tener que volver como un caracol a cargar las cosas y hacer una mudanza tediosa si tiene la suerte de encontrar algún lugar en el que vive.

Esto en una realidad como la de Euskal Herria y la del Estado español, donde todavía existen mercados de vivienda con viviendas vacías, donde todavía existen muchas personas demandando vivienda y no encontrarla, donde la gente se emancipa más tarde porque no puede encontrar un lugar que pueda pagar.

Esa es la realidad que enfrentamos y esa es la realidad que estos días se está poniendo de manifiesto. Por eso también hemos señalado, y lo volveremos a hacer, que compartimos las reivindicaciones de los sindicatos de inquilinas y que en lo que le toca a la política y en lo que nos toca a la gente de Euskal Herria Bildu, vamos a remar y a empujar con toda la fuerza y determinación con la que seamos capaces para conseguir que todo eso no quede solo en bonitas palabras, sino que sean realidades plasmadas en el Boletín Oficial del Estado o en la norma legal que sea y se cumplan, para que el derecho a la vivienda esté por encima de la posibilidad de obtener rentas y beneficios de otros.

Esa es siempre la actuación que ha tenido el Oscar de Ría Bildu y es la que en estos días, en estas horas, que entiendo que pueden ser frenéticas para mucha gente, estamos manteniendo.

Es decir, altura de miras, responsabilidad histórica y compromiso, compromiso con el pueblo. Al final, los partidos políticos somos instrumentos para mejorar la vida de la gente. No somos herramientas que quieran perpetuarse. Somos herramientas al alcance de la gente que necesita ayuda, que necesita que le protejan, que necesita que le cuiden o que por lo menos no le hagan la vida más imposible.

Esperan mañana un decreto ambicioso, no sé en estas horas, ese intercambio de información con el Gobierno. ¿Qué propuestas están yendo y viniendo? ¿Qué sensación le da? Confiamos en ello. Si no hay un decreto ambicioso que recoja las cuestiones que he señalado y seguramente algunas otras que he podido omitir de manera involuntaria, lo que esperamos es que ese decreto las contemple, es decir, que sea un decreto ambicioso que dé respuesta a lo que la gente está clamando en las calles y es que tiene que garantizarse el derecho a la vivienda, que se tiene que conseguir que la gente no viva con miedo, no viva con susto, no viva con el temor certero a poder ser desahuciado y a tener que empezar sus vidas desde cero o irse a la calle a vivir bajo un puente.

Eso no es una realidad que contemplemos y por tanto creemos que las medidas que se están oyendo y que todos hemos tenido oportunidad de conocer a través de sus portavoces, de los movimientos sociales y a los que hay que agradecer también que hayan activado la calle para presionar a la política y para que la política no se quede en ese modo complaciente en el que a veces se queda, pues se puedan llevar a efecto.

Nosotros es lo que estamos haciendo estas horas y es por lo que estamos empujando. Siento conscientes de la aritmética parlamentaria, creo que lo he dicho muchas veces en la tribuna y sé que no me equivoco, porque me consta todavía en la memoria que somos muy conscientes de cuál es la aritmética parlamentaria y sabemos dónde están las limitaciones de cada uno.

Nosotros estamos dispuestos a hacer esfuerzos en búsquedas del consenso y lo que le pedimos al resto de la gente es que haga lo propio. Y sobre todo y fundamentalmente que unos y otros, que nosotros y el resto de formaciones políticas, atiendan a la calle. Porque la calle no sale para hacer deporte ni por placer, sale por necesidad y porque está reclamando que sirvamos para algo.

Hoy a la una hay una rueda de empresa conjunta en Madrid, varias formaciones de izquierda, está Bildu, está Esquerra Republicana. ¿Van a poner sobre la mesa esas medidas, esas exigencias para el decreto? Para Euskal Herria Bildu hay una cosa que es muy importante. Nosotros no queremos suplantar la voz de los movimientos sociales.

Nosotros queremos acompañar a los movimientos sociales y colaborar para hacer efectivas esas demandas, porque nos parecen justas, porque nos parecen razonables. Lo llevamos haciendo así desde hace años. No hay ninguna propuesta de las que ahora está encima de la mesa que no haya sido ya planteada en el Congreso de los Diputados y por desgracia, como pasó con el escudo social, han sido desestimadas por algunas formaciones políticas.

A esas formaciones políticas que en algún momento han optado por votar en sentido diferente de lo que era reclamar la calle, y les pedimos que recapaciten, que reflexionen y que atiendan.

Que aquí nadie está buscando una posición de ventaja sobre nadie. Que lo que estamos diciendo es que lo que los movimientos sociales están exigiendo es justo. Y si es justo, se tiene que poder hacer. Y si la política sirve para algo, es para hacer realidad cosas que parecían impensables o que parecían difíciles.

Si no, no pintamos demasiado. El Gobierno de España ha puesto esta mañana ya sobre la mesa 10 medidas, un decálogo de 10 medidas. No sé si eso es suficiente o si hace falta más. Yo creo que va por una cierta buena dirección. Dentro de esa lógica de equilibrios que he señalado, que tiene que darse por la aritmética parlamentaria que hay, y viendo cuál va a ser la reacción de la extrema derecha y de la derecha extrema española, no queda otra que entenderse con el resto de formaciones políticas.

Creo que esas diez propuestas pueden ser una buena pista de aterrizaje para incorporar también algunas más que puedan tener que incorporarse y poder llevar a efecto que lo que mañana pueda aprobar el Consejo de Ministros tenga una mayoría parlamentaria que haga efectivo y real eso, para que realmente no tengamos que volver a comparecer ni aquí ni en ningún otro lugar para decir que un fondo buitre ha decidido jugar con la vida de nuestra gente y de sus hijos y hijas.

Y por otra parte, más allá del gobierno español, el gobierno vasco en el corto plazo, ¿qué podría hacer más allá de ese decreto que hay que aprobar en Madrid? Bueno, yo creo que la ley de vivienda del 2015 ya da herramientas y capacidades para hacer mucho más de lo que se hace.

Yo no estoy en el Parlamento de Gasteiz, no puedo seguir el día a día de la acción de gobierno en la comunidad autónoma vasca, bastante tengo con lo que toca por Madrid, así que no quisiera meterme tampoco en una especie de tarea de mandar deberes a los demás.

Lo que yo creo que se puede exigir y se debe exigir es que si hay una ley aprobada por un Parlamento, en este caso la del 2015, Y esa ley permite incluso la expropiación, ahora que se está empezando a hablar de ella, permite la expropiación de viviendas en manos de fondos buitres o entidades bancarias que las tienen permanentemente cerradas, pues que se desarrolle simplemente.

Si no estábamos planteando un debate que nos lleve horas, meses o años para alcanzar no sé qué acuerdo, estamos diciendo que si la ley existe, se desarrolle y se implemente, porque ahora se va a demostrar que lo que entonces ya se intuía como un riesgo, ahora es una amenaza certera y muy presente en las vidas de muchísima gente.

¿A Bildu Levadrías y el decreto solo ponen el punto de mira a los fondos? Es que yo no creo que a la persona a la que le pueden desahuciar le tengamos que decir que su desahucio puede estar más o menos bien argumentado en función de quien le desahucia.

Yo creo que si una persona en situación de vulnerabilidad la desahucian, no podemos discriminar ni trocear el escudo que le pueda proteger el desahucio en función de quien sea el que le desahucia.

Sinceramente, y me gustaría aprovechar esta ocasión para volver a decirlo, no se trata de que la persona que tiene un piso y tiene a alguien alquilado tenga que correr con gastos por impagos, porque para eso ya hay ayudas y fondos del gobierno del Estado español que lo cubran.

Si se tienen que mejorar, si se tienen que agilizar, si seguramente la burocracia hace que haya una dilación excesiva entre que uno lo solicita y acaba percibiendo esas compensaciones, que se mejore.

Pero no hagamos trampas. No se trata aquí de enfrentar al último contra el penúltimo. Pero de esa misma manera digo que tampoco se trata de hablar de desahuciadores buenos y desahuciadores malos. Se trata de conseguir una situación en la que la gente pueda pagar su alquiler, que aquí nadie está planteando que todo el mundo viva gratis, ojalá fuera posible, pero que estamos planteando que la gente pueda pagar alquileres razonables, que quien tenga algún piso lo cobre, pero que nadie piense que va a vivir a cuerpo de rey a costa del sufrimiento de nadie.

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