El concejal del grupo municipal del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza, Guillermo Ortiz ha criticado "el baile de competencias" del Gobierno de la ciudad, que dirige la alcaldesa, Natalia Chueca, con Distrito 7, en la antigua Giesa, lo que, en su opinión, demuestra que "es un proyecto a la deriva".
El concejal del PSOE en Zaragoza, Guillermo Ortiz, ha denunciado el malgasto de 21 millones de euros en el proyecto Distrito 7, que busca transformar la antigua Giesa en un distrito empresarial y audiovisual. Según Ortiz, este dinero podría haberse utilizado para vivienda, rescate de afectados por obras, recuperación de zonas verdes o climatización de aulas. Ha criticado la falta de seriedad del Gobierno local, señalando que la licitación para la concesión del proyecto quedó desierta y que la gestión de la restauración no ha sido efectiva. Además, el concejal ha cuestionado la adjudicación a dedo de la formación profesional en módulos audiovisuales, que no garantiza la accesibilidad para todos los estudiantes zaragozanos. Ortiz considera que el proyecto está a la deriva y que la gestión del gobierno de la alcaldesa Natalia Chueca no se ajusta a la legalidad. La crítica se enmarca en una serie de cuestionamientos sobre la gestión pública en la ciudad.
Transcripciones
21 millones de euros hasta ahora tirados a la basura que bien podrían servir para vivienda, rescate afectados por obra, recuperación de zonas verdes o climatización de aulas. Pero que ustedes han malgastado en intentar que venga Netflix a rodar películas pensando que Zaragoza es Madrid y el barrio de Montemolin y las Fuentes, que es Tres Cantos.
Un proyecto del que cuelgan tres patas que se han caído o están de camino. La primera, esa famosa concesión de manial que iba a convertir Giesa en Distrito 7, que era tan atractiva empresarialmente y audiovisualmente que se quedó desierta la licitación y donde se decidió a continuación dar el dedazo a la adjudicación.
Ustedes que van de legalistas y son los que más al límite gestionan e interpretan siempre la ley de contratos del sector público, tal y como denunció ya el Grupo Municipal Socialista anteriormente.
La segunda, esa parte de restauración donde se demuestra que le sacan del centro donde hay unas inercias propias y no saben gestionar tampoco la hostelería como un activo, porque ¿qué pasó?
Que también se quedó desierta. Y tercero, la formación a través de la formación profesional de módulos audiovisuales, que volvió a ser a dedo a una entidad privada, que no asegura que todos los zaragozanos estudiantes, independientemente de su renta, se puedan permitir estudiar ahí en esa opción.
21 millones de euros hasta ahora tirados a la basura que bien podrían servir para vivienda, rescate afectados por obra, recuperación de zonas verdes o climatización de aulas. Pero que ustedes han malgastado en intentar que venga Netflix a rodar películas pensando que Zaragoza es Madrid y el barrio de Montemolin y las Fuentes, que es Tres Cantos.
Un proyecto del que cuelgan tres patas que se han caído o están de camino. La primera, esa famosa concesión de manial que iba a convertir Giesa en Distrito 7, que era tan atractiva empresarialmente y audiovisualmente que se quedó desierta la licitación y donde se decidió a continuación dar el dedazo a la adjudicación.
Ustedes que van de legalistas y son los que más al límite gestionan e interpretan siempre la ley de contratos del sector público, tal y como denunció ya el Grupo Municipal Socialista anteriormente.
La segunda, esa parte de restauración donde se demuestra que le sacan del centro donde hay unas inercias propias y no saben gestionar tampoco la hostelería como un activo, porque ¿qué pasó?
Que también se quedó desierta. Y tercero, la formación a través de la formación profesional de módulos audiovisuales, que volvió a ser a dedo a una entidad privada, que no asegura que todos los zaragozanos estudiantes, independientemente de su renta, se puedan permitir estudiar ahí en esa opción.
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