El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha defendido actuar de manera "común" en la UE en relación a un posible impuesto extraordinario a las petroleras para evitar "fragmentar el mercado interior" y porque reconoce que en España podría haber dificultades para contar con la mayoría parlamentaria suficiente para su aprobación.
El secretario de Estado de Energía, Joan Groizard, ha subrayado la importancia de actuar de manera común a nivel europeo ante la crisis energética actual, destacando que España está mejor preparada que en la anterior crisis gracias a su apuesta por las energías renovables. A pesar del aumento de precios eléctricos, el país se encuentra en una posición más favorable en comparación con otros estados europeos. Groizard ha señalado que el contexto normativo ha evolucionado desde la anterior crisis, aunque puede limitar las respuestas disponibles. Ha mencionado el mecanismo ibérico como una solución efectiva en situaciones de falta de regulación. Además, ha expresado que la fiscalidad debe ser coherente a nivel comunitario para evitar la fragmentación del mercado interior. La falta de una mayoría parlamentaria en España para aprobar impuestos extraordinarios a las petroleras destaca la necesidad de una respuesta unificada a nivel europeo, donde se están llevando a cabo esfuerzos para desarrollar instrumentos adecuados.
Transcripciones
Es verdad que la actual crisis nos coge de forma muy distinta a la anterior crisis energética, por muchos motivos. Esta vez España está mucho mejor preparada en costes energéticos. Recordarán el primer trimestre, segundo trimestre, España aparecía en Prensa Económica Internacional como ejemplo de cómo responder a este tipo de crisis por haber hecho una apuesta por las renovables.
En Ucrania no habíamos llegado a tiempo, con la crisis actual hemos llegado mucho más preparados y de hecho lo que estamos viendo es que a pesar de que efectivamente en verano se han disparado los precios eléctricos por el efecto contagio del gas, estamos bastante mejor que la gran mayoría de Europa.
Es un contexto distinto al que nos pilló en la crisis anterior y es verdad que el contexto de normativa europea ha evolucionado también. A raíz de la anterior crisis se desarrolló todo un marco normativo de respuesta a las crisis que nos orienta, pero a lo mejor también nos encorseta, según cómo se vea, a cómo hay que responder a las crisis.
El mecanismo ibérico fue una solución que dio muy buena respuesta a los precios energéticos en un contexto donde no existía una regulación y por eso se encontró una excepción a ese ámbito.
En todo caso, estamos haciendo un seguimiento muy cercano a la evolución de precios para poner encima de la mesa los instrumentos que haga falta para proteger a los consumidores. En cuanto a la fiscalidad, lo que estamos viendo es que es importante que haya respuestas a nivel europeo, que aquello que sea coherente sea común a nivel europeo.
Y, como saben, hemos firmado ya varios escritos con otros socios, con otros Estados miembros, dirigido a la Comisión Europea para que analice y desarrolle instrumentos que puedan servir a nivel comunitario.
Creemos que actuar a nivel nacional corre riesgos de fragmentar el mercado interior, que es lo contrario que queremos conseguir precisamente con proyectos como este. Y también, no voy a evitarlo, requiere una mayoría parlamentaria en su caso, que también, como saben, tras los anteriores impuestos a los beneficios caídos del cielo, pues hubo una mayoría del Parlamento que no estaba dispuesta a impulsar ese tipo de instrumentos.
Por eso creemos que la solución es europea, que la solución tiene que ser común y ese es el ámbito en el que estamos trabajando.
Es verdad que la actual crisis nos coge de forma muy distinta a la anterior crisis energética, por muchos motivos. Esta vez España está mucho mejor preparada en costes energéticos. Recordarán el primer trimestre, segundo trimestre, España aparecía en Prensa Económica Internacional como ejemplo de cómo responder a este tipo de crisis por haber hecho una apuesta por las renovables.
En Ucrania no habíamos llegado a tiempo, con la crisis actual hemos llegado mucho más preparados y de hecho lo que estamos viendo es que a pesar de que efectivamente en verano se han disparado los precios eléctricos por el efecto contagio del gas, estamos bastante mejor que la gran mayoría de Europa.
Es un contexto distinto al que nos pilló en la crisis anterior y es verdad que el contexto de normativa europea ha evolucionado también. A raíz de la anterior crisis se desarrolló todo un marco normativo de respuesta a las crisis que nos orienta, pero a lo mejor también nos encorseta, según cómo se vea, a cómo hay que responder a las crisis.
El mecanismo ibérico fue una solución que dio muy buena respuesta a los precios energéticos en un contexto donde no existía una regulación y por eso se encontró una excepción a ese ámbito.
En todo caso, estamos haciendo un seguimiento muy cercano a la evolución de precios para poner encima de la mesa los instrumentos que haga falta para proteger a los consumidores. En cuanto a la fiscalidad, lo que estamos viendo es que es importante que haya respuestas a nivel europeo, que aquello que sea coherente sea común a nivel europeo.
Y, como saben, hemos firmado ya varios escritos con otros socios, con otros Estados miembros, dirigido a la Comisión Europea para que analice y desarrolle instrumentos que puedan servir a nivel comunitario.
Creemos que actuar a nivel nacional corre riesgos de fragmentar el mercado interior, que es lo contrario que queremos conseguir precisamente con proyectos como este. Y también, no voy a evitarlo, requiere una mayoría parlamentaria en su caso, que también, como saben, tras los anteriores impuestos a los beneficios caídos del cielo, pues hubo una mayoría del Parlamento que no estaba dispuesta a impulsar ese tipo de instrumentos.
Por eso creemos que la solución es europea, que la solución tiene que ser común y ese es el ámbito en el que estamos trabajando.
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